¿Es más que un objeto?


Sus colores y formas únicos e inconfundibles, ninguno como él, esencian pura y divina. Grandeza ante la vida y la existencia misma de su ser, su estructura es débil y sabemos sin embargo que es más fuerte que cualquier otro juguete y aun así se aventura, descubre y vuela “llega lejos” . Ante todo el no vuela solo, el aire quien es parte indispensable en él, es el impulso, la fuerza la energía, el todo.
“Aunque el cuerpo diga basta el espíritu grita ¡Nunca! “

Hylomorfismo: Alma- Forma
Es el estudio sobre la conformación del ser; conformando dos cosas: Espíritu/ Alma y Cuerpo.
Saber /pensar, deducir con veracidad lo que posee un papalote es una fuerte intriga: tiene una estructura (cuerpo) que la hace existir ante los ojos y le permite volar; el alma, como una guitarra o un violín, es quien le brinda divinidad y sensibilidad, la parte más importante, el verdadero ser y existir. El mismo aire es el que la conforma, se adentran en su forma, en su materia y en su estructura, le da vida y por ello es capaz de ascender tan alto sin necesidad de otro estímulo, la cola seria parte del espíritu, la que lleva esas ganas esa energía ese sentido de no rendición y querer crecer, descubrir, vivir.
Estructura- Viento
Fedón “Platón”
La inmortalidad del alma. Ante lo dicho, el alma sigue cambiando; nunca deja de existir por eso es inmortal y eterna.
Envejece, rejuvenece y se renueva: el papalote hace lo mismo. Su estructura es la misma, el aire que la hace suya no, ni los colores, tampoco las texturas y formas. Su alma no se pierde en la estructura sino que se revela.
El papalote es considerado en muchos textos un juguete libre y viajero.
No se cansa ni tiene límites, es en su cabalidad excepcional ante cualquier advenimiento y no tiene un fin en el cielo. No vuela en el mismo cielo ni en el mismo aire. “Nunca nos bañamos dos veces en el mismo rio” Heráclito.

Principio de identidad:
  • Es único
  • Es eterno y sin limites
  • Inmutable
  • Infinito 
  • Inmóvil

Un papalote no deja de ser impactante a través del tiempo, pues puede resultar un hermoso e implacable sentir hacia la belleza que hay al volar uno, e inclusive, verlo.
La esencia que tiene este “artefacto” sobre el ser humano contagia la alegría. El papalote no es sólo una comparación con un juguete, sino va más allá; un equilibrio que se quiere alcanzar; un deseo de querer ser el papalote mismo; ese deseo de querer volar. Sin embargo, sólo es un pensamiento/sueño, y que ha de caer como el cometa, hasta aterrizar en la tierra.
Probablemente, el ser humano es un  papalote: un objeto que es movido, accionado por impulsos externos; tener una base sólida con la cual poder moverse, si no,  las pirámides que se construyen se derrumban con el más ligero toque. Moverse a través de sueños y metas que se quieren alcanzar, es decir, moverse hasta tocar el cielo y llegar cada vez más y más alto; conectarse con el universo.
Es impresionante hasta la fecha, ver que haya algo que altere el equilibrio de la cotidianidad. Por eso es preciso entender la belleza, la naturaleza, el equilibrio, la cultura, el arte mismo de volar y ver un papalote en el cielo.

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